Quien mucho abarca poco aprieta. Este conocido refrán puede aplicarse a su vida profesional, la clave está en enfocarse en dos o tres metas relevantes. Intentar centrarse en muchas cosas al mismo tiempo es un error.

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Los siguientes puntos son un buen inicio para enfocarse en lo importante y dejar de concentrar la mayor energía en lo urgente. Es posible aplicar los pasos a nivel de organización y personal, de acuerdo a José Miralles, Sean Covey, Chris McChesney y Jim Huling, autores de “Las 4 Disciplinas de la Ejecución”.

1. Enfocarse en lo crucialmente importante. Si la persona se concentra en menos podrá lograr más. Hay que empezar por seleccionar una o máximo dos metas relevantes, en lugar de buscar hacer mejoras significativas en muchas áreas al mismo tiempo. Esto se define como meta crucialmente importante (MCI). No saber hacia a dónde dirigir las acciones y por qué se diluyen los esfuerzos son síntomas de falta de enfoque.

El objetivo con esta actividad es cambiar de tener un conjunto de objetivos mal definidos y difíciles de entender, a una pequeña serie de ‘blancos’ posibles de alcanzar.

2. Actuar sobre las medidas de predicción. Algunas acciones tienen más impacto que otras para conseguir el objetivo previamente definido. Hay que identificar qué cosas tienen mayor peso para lograr una meta. Un caso: cambiar a un empleo mejor es el objetivo clave, lo siguiente es identificar acciones concretas para conducir a realizar ese propósito más rápido.

3. Crear un tablero de resultados convincente. Las personas actúan diferente si tienen un marcador, es decir, algo que permita observar el avance en el cumplimiento de un objetivo.

No se trata de crear una herramienta complicada, puede funcionar hacer un cuadro donde se escriba en qué acciones prestar atención (vinculados a la meta), a qué logros enfocarse o bien qué cambios son necesarios para seguir el camino hacia la meta.

Por ejemplo, si el objetivo es conseguir un ascenso y eso requiere dominar inglés, hay que incluirlo en el tablero y hacer revisiones para medir el avance en el tema. Ese cuadro debe estar a la vista, no guardado en el cajón. La visibilidad genera la rendición de cuentas.

4. Establecer una cadencia de rendición de cuentas. Esto se resume en establecer fechas para evaluar qué resultados se han conseguido en los compromisos establecidos para cumplir una meta.

Puede hacerse una revisión cada semana y responder a preguntas como ¿qué cosas de esta semana tendrían un mayor impacto para lograr mi meta?

Comprometerse a cumplir propósitos semanales ayuda a los equipos a generar un plan de ejecución semanal “justo a tiempo” y a dedicar la energía a las metas cruciales sin detenerse a los imprevistos que surjan.

(Gestión)

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