Macroconsult estima que habrá una acumulación de importantes recursos fiscales, por lo que considera que el debate sobre el desempeño de la política fiscal está abierto.

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No todo es color de rosa. Esta frase podría resumir el cuestionamiento de Macroconsult respecto al resultado fiscal: ¿los muy buenos indicadores fiscales reflejan previsión para el futuro o exceso de ahorro?

Para la consultora, si bien gracias al crecimiento económico, al mejor manejo fiscal y a las políticas de perfilamiento de la deuda se han mejorado los indicadores fiscales del país en los últimos 12 años, se estarían acumulando recursos fiscales en exceso, lo cual podría tener implicancias negativas para el crecimiento, la inclusión social y la competitividad de la economía.

Aun cuando la regla del resultado fiscal ‘estructural’ (aquel que ‘limpia’ los efectos del ciclo económico y de los precios de las materias primas en el resultado fiscal) no se aplicará este año por estar esta en evaluación, “todo parece indicar que habrá una importante acumulación de recursos fiscales cuya rentabilidad será muy baja” (Gestión 04.01.2013), debido, entre otros, a los problemas que tiene para acelerar el gasto en inversión.

De acuerdo a los cálculos de la consultora, de haberse mantenido la vigencia de esa regla fiscal estructural (cuyo objetivo era lograr que el superávit estructural llegue a menos de 0.2% del PBI por año), los superávits entre 2011 y 2014 (ver gráfico) equivaldrían a S/.38 mil millones.

Según la última información del BCR, el resultado fiscal estructural fue superavitario (0.1% del PBI) y este año sería negativo en 0.5% (mientras que superávit fiscal observado sería de 1.1%). La regla fiscal vigente autoriza un déficit fiscal de 1% del PBI.

Gasto corriente

Para César Peñaranda, director del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), el problema no solo es la poca capacidad para gastar en inversión (absorción) que tiene el Estado, sino la tendencia creciente que viene teniendo el gasto público corriente.

“Lo que preocupa es la tendencia a crecer que están mostrando los gastos corrientes por aumento de sueldos y creación de nuevas entidades, y del gasto social, que todavía tiene muchas filtraciones. Más aún cuando el Gobierno no tiene capacidad para ejecutar el 100% del presupuesto en inversión, y lo que se gasta no se sabe de qué calidad es”, precisó.

Si bien lo ideal sería que se gastara todo el presupuesto de inversión en un país como el nuestro donde las falencias en infraestructura básica son notables, Peñaranda considera que los superávits fiscales son bienvenidos cuando estos significan un ahorro para enfrentar contingencias que se presenten más adelante. En ese caso, esos superávits son preferibles a que los recursos se vayan a gastos corrientes que solo crean burocracia, o a gasto social con altas filtraciones, dice.

Pero lo peor, agrega, es que el Estado le quita recursos al sector privado formal (vía impuestos) y no lo invierte en infraestructura, lo invierte mal (mala calidad de la inversión por las deficiencias para la ejecución), o lo termina gastando en gastos corrientes.

Otrosí digo

Fondos del MEF. El saldo del Fondo de Estabilización Fiscal fue de unos US$ 7,200 millones a fines de enero pasado. Macroconsult estima que los fondos del sector público sumarían 15% del PBI. Por su parte, los gobiernos regionales y locales tienen recursos ociosos en los bancos. Es decir hay abundantes recursos inutilizados. La idea es gastarlos bien y de manera prudente.

(Gestión)

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