El gobierno central no ha cumplido su rol de rector en el proceso, fue la conclusión de la mesa sobre descentralización de la CADE 2014. Éste debe proveer asistencia técnica, pero también castigar a quienes desafían las políticas nacionales.

Imagen: Semana Económica
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El actual debate sobre el proceso de descentralización apenas ha otorgado voz a los verdaderos protagonistas: las propias autoridades regionales y locales. Las denuncias de corrupción han llevado a inferir que ‘todas’ son malas.

La participación de José Arista, ex viceministro de Hacienda y actual presidente regional de Amazonas, en la CADE 2014 reflejó las innumerables frustraciones de aquellos funcionarios públicos regionales y locales que quieren proveer servicios eficientes a sus poblaciones, pero no tienen las capacidades ni los recursos para hacerlo.

Por un lado, la burocracia muchas veces los ata de manos. “Yo, como presidente regional, no puedo cambiar a un director de escuela”, dijo Arista. Por otro lado, no los ayuda a ejecutar de manera efectiva las responsabilidades que les fueron asignadas durante la descentralización. Arista contó que, a poco tiempo de comenzar su trabajo como presidente regional, pidió asistencia técnica al gobierno central. “Después de tres años, cuando ya estoy por salir, llegan cinco funcionarios del Ministerio de Economía”, lamentó. Los funcionarios regionales y locales también carecen de un sistema de información y monitoreo que les permita estar al tanto de la provisión de servicios como educación y salud.

EL GRAN AUSENTE

Los gobiernos regionales y locales tampoco cuentan de un líder que los guíe y acompañe en el proceso. “La madre del cordero es la abdicación por parte de los entes rectores en el gobierno central de sus funciones con respecto a la descentralización”, afirmó el economista y director del Instituto Peruano de Economía (IPE), Roberto Abusada. Arista criticó la falta de voluntad política del gobierno central. “No hay forma de llegar a autoridades del Poder Ejecutivo. La última vez que nos hemos reunido con el presidente habrá sido a raíz del fallo del tribunal de La Haya”.

La abdicación que menciona Abusada se dio tanto por el lado del acompañamiento técnico como por el lado sancionador: aquellos funcionarios regionales y locales que retan o incumplen con las políticas nacionales. El caso más conocido es el abierto enfrentamiento del presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos a Conga, un proyecto aprobado por el Ejecutivo y sobre el que el gobierno regional no tiene competencia.

Los especialistas del panel coincidieron en que el gobierno nacional no debe aplicar una política generalizada para todos los gobiernos subnacionales. “Hay que diferenciar”, dijo el gerente general de AC Pública, José Escaffi. “A los que se equivocan pero no roban hay que enseñarles haciendo”, ejemplificó. La idea es construir capacidades en las propias regiones y acompañarlas en este proceso. Aquellos que retan políticas nacionales deben ser sancionados.

Un tema clave abordado fue la institucionalidad como requisito para que el proceso de descentralización sea exitoso. “La idea de que economía y política marchan por cuerdas separadas es una tontería”, afirmó Abusada. Tanto él como Escaffi señalaron que las leyes que diseñaron el proceso de descentralización eran “buenas”. Lo que falta es hacer cumplir la ley.

(Semana Económica)

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